Enrique Dussel Peters: “Ni el virus nos hace dialogar mejor”

Entrevistado por el periodista Néstor Restivo, Enrique Dussel Peters, una de las mayores autoridades sobre China y su relación con América Latina, evalúa que la crisis por la pandemia de COVID-19 no está alterando la “enorme incomprensión sobre el sistema político, económico y social chino, sobre la omnipresencia del sector público, fundamental para comprender la China del 2020.”

Académico mexicano con licenciatura y posgrado en Alemania y doctorado en Economía en Estados Unidos, Enrique Dussel Peters se especializa en China y su relación con América Latina, y desde la Universidad Nacional Autónoma de México ha realizado muchísimos estudios e investigaciones, cursos y seminarios, a la vez que coordina la Red Académica de América Latina y el Caribe sobre China. 

Hace años que este profesor e investigador de padre argentino y madre alemana busca ensanchar el conocimiento sobre el país asiático, pero lamenta que por la ventana que abrió esta coyuntura donde un nuevo virus invade todo, y no sólo los cuerpos, no asome un mejor vínculo, sino ignorancia y racismo. Se fastidia de que el diálogo, al menos desde América Latina, no avance justamente por desconocimiento. “China tiene un enorme potencial cooperativo, pero no sabemos si pedirle 10 o 100 médicos, 5 o 500 respiradores”.

Dussel Peters cree que hay una completa descoordinación de acciones, aunque en parte ella se deba al plan de viajes del Covid-19. “Mientras China ya discute como recuperar la dinámica económica pre-epidemia y su industria ya va por 80 o 90 por ciento de actividad –dice por teléfono desde Ciudad de México-, acá nosotros estamos recién empezando a cerrar actividades. Claro que la experiencia de China y cómo la manejó es irrepetible en América Latina y el mundo entero. No se trata de hacer copy paste con esa dramática cerrazón de Wuhan y Hubei, de decenas de millones de personas encerradas, eso sólo se logra con un tremendo aparato público, impensable en el resto del mundo”.

Este investigador que de algún modo es hijo del exilio argentino durante la dictadura de 1976/83 (el terrorismo estatal empujó a su familia desde Mendoza hacia México) y una de las voces latinoamericanas más autorizadas para hablar de China, señala que “en México,  Argentina y nuestra región recién estamos empezando a enfrentarnos a una crisis de salud y su posible impacto con una notablemente limitada base científica, mientras que en China están, sin dejar de lado la salud -porque sigue habiendo infectados y riesgos- volviendo ya a dinamizar el ciclo económico”. Y en cuanto al panorama más global, augura un escenario post-coronavirus con elementos geopolíticos y geoeconómicos muy distintos y con China más fortalecida en su relación con EE.UU.

A cargo de posgrados en Economía y del Centro de Estudios China-México en la UNAM, le preguntamos su opinión sobre cómo el gobierno y la sociedad china manejaron esta crisis.

— Mira, no existía antecedente alguno, ni local ni global, de una crisis semejante y de un virus con tal alto grado de contagio. Entonces, preguntarnos si lo hicieron bien o mal… yo no pondría adjetivos. Lograron manejarlo de forma no replicable en otros países, menos en Latinoamérica, y tuvieron un espectacular control de la crisis sanitaria y de salud. Ahora bien, camarón que se duerme se lo lleva la corriente, o sea, veo una creciente consciencia de que si se confían, rápidamente pueden tener brotes y generalizarse. Están alertas.

Leyendo las declaraciones de los más altos funcionarios de Beijing (luego pasó también en otros países, es verdad) hay palabras como guerra popular al virus, epopeya, ¿crees que se ha exagerado, que había subtextos? 

— Es que fueron medidas muy dramáticas. Fíjate sólo en el sector académico, conozco varios casos. Dos meses todos encerraditos en sus casas y arañando las paredes. Y hoy todavía, más allá de las empresas y la rueda económica, las universidades siguen cerradas y parte del sector público también. Fue extraordinariamente difícil todo esto, pero lo controlaron. Las medidas del gobierno central, las provincias y los municipios fueron muy significativas, con un costo a nivel micro, económico y social muy grande y con mucha incertidumbre, pues no había ningún parámetro para decir si era mucho o poco, si temprano o tarde, si bueno o malo. Y hasta que no haya una medicina, seguirá la incertidumbre.

— ¿Creés que el presidente Xi Jinping y el Partido Comunista saldrán más legitimados de esta crisis?

— Hoy, a principios de abril, el caso de China puede tomarse como uno de los ejemplos de lo que se pudiera hacer contra esta emergencia del Covid-19, y en ese sentido, China en general y el gobierno, el Partido, Xi y todo el liderazgo demostraron que con rápidas, profundas, dolorosas y dramáticas medidas lograron controlar la crisis. Pero, de nuevo, no se puede copiar y pegar y repetir así en otros lados.

— En cantidad de artículos se especula sobre las diferencias entre Occidente y Oriente en este momento de la humanidad, sobre hegemonía, disputas, y hay operaciones e interpretaciones para todos los gustos. Descuento que conocés muchas. ¿Crees que el rol de China a nivel global se fortalecerá y mejorará su imagen, y que por tanto nuestros países llegarán a tener un mejor abordaje del vínculo con China?

— Tú, yo y otros colegas hemos hablado muchas veces del gran desconocimiento que hay sobre China. Me temo que la oportunidad de esta crisis no está haciendo cambiar esto. Persiste una enorme incomprensión sobre el sistema político, económico y social chino, sobre la omnipresencia del sector público, fundamental para comprender la China del 2020. Es como si no lográramos hacer click y abrir un diálogo incluso ante esta crisis, aquí en Latinoamérica. No logramos una sensata e inteligente política de solicitudes específicas a China, de cooperación. Ellos tienen un enorme potencial para eso, pero no sabemos si pedirle 10 o 100 médicos, 5 o 500 respiradores, no sabemos. Es como cuando queremos promover nuestro turismo y no sabemos si Cancún o si Tierra del Fuego, si la playa o la montaña, el tequila o el mate, y no es broma, es discutir cómo atraemos una mejor relación. Por ejemplo, en lo comercial, con más valor agregado, pero no sabemos cuáles son sus mercados, etiquetas, reglas, normas sanitarias y fitosanitarios, y seguimos con la soja y otros commodities nadasofisticados. Conozco mejor los casos mexicano y centroamericano, pero sospecho que en toda la región no hemos logrado sacarle el jugo a una articulación con la economía más grande del mundo, como el FMI la define desde 2016.

— ¿Y fuera de América Latina, alguien lo hizo mejor?

— No sé de ninguno que yo dijera: es el caso a seguir. Aquí, me interesa cómo logró hacerlo Ecuador hasta que cambió el gobierno. Hasta hace un par de años, había logrado un muy inteligente programa de infraestructura que modificó al país, pero las nuevas autoridades giraron. Y en Asia, países como Vietnam, Pakistán o Corea del Sur supieron aprovechar mejor. Algunos por vecindad, incluso fronteriza, tomaron más distancia de EE.UU. o de Japón y aprovecharon los vínculos con China, el grandote de al lado. Y los coreanos lo hicieron muy bien en comercio e inversiones. Debemos aprender de esos casos con más conocimientos de cómo funciona China.

— En nuestra región pareciera que se complica por las presiones de Washington. Si lo sabrán ustedes en México, tan cerquita…

— EE.UU. propicia la advertencia: “cuidado, la cooperación que nos propone China en medio de esta crisis busca, en realidad, ocupar espacios”. Y creo que lo que hay que notar es la diferencia en cómo la atendieron ambos países. Llegué hace poco de una actividad en Pittsburgh, y observo que obviamente Donald Trump no puede hacer lo mismo que hizo China para paliar esta pandemia, pero las diferencias y sus consecuencias son enormes. China ya la controló y EE.UU. habla de posibles decenas de miles de muertos, algo hoy impensable en el país asiático. En el escenario post-coronavirus, nos encontraremos con elementos geopolíticos y geoeconómicos muy distintos y China en su relación saldrá muy fortalecida en su relación con el país norteamericano.

Vamos cerrando el diálogo con Enrique Dussel Peters tratando de imaginar un corto y mediano plazo en la relación con  China, pero se lo escucha tan amable como algo pesimista: “Si seguimos con generalizaciones o haciendo lo que nos dicen terceros países, si América Latina no logra conocimiento propio y crítico –porque atención, lo que digo es que el resultado puede ser ‘no quiero relacionarme más profundamente con China por a b o c, ok, pero en base a un saber-, si no estudiamos más en serio, seguiremos con una masa gris llena de ignorancia y racismo. Y todos los potenciales que tenemos con China para mejorar el comercio, la inversión y el turismo seguirán siendo eso, sólo un potencial no realizado”.

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