Las preguntas de Su Nuam

Federico Jeanmaire escribió la novela “Tacos altos”, sobre una niña china que fue llevada a Suzhou luego de padecer los saqueos del 2001 y algunos años después regresa a la Argentina. Esta reseña del escritor Claudio Ramos resalta las preguntas que plantea la historia.

Por Claudio Ramos

Federico Jeanmaire nos invita desde el comienzo de su novela “Tacos altos” (Anagrama, marzo 2016) a transitar por la incertidumbre de una serie de preguntas.

Su Nuam, la protagonista, se cuestiona y nos expone sus dudas. “¿Soy China? ¿Qué es ser china?”  Y se lo pregunta mientras vive en el lugar donde habitan sus abuelos paternos, Suzhou. 

Su abuelo, Li An Bo, trabaja junto a un río del cual se nutre y además ama —en realidad, veremos que ama todos los ríos. 

Su Nuam escribe un cuaderno íntimo en el que se pregunta sobre estas cuestiones que exceden lo meramente referido a su identidad. Sus preguntas nos preguntan a nosotros y nos hacen descubrir un Suzhou que nos resulta totalmente desconocido y que geográficamente podrá ser distinto a Glew, el rincón de la provincia de Buenos Aires donde ella vivió, pero que está atravesado por las mismas cuestiones humanas.

Son preguntas, entonces, cruzan el océano. Van y vienen desde aquel pueblo chino, hasta ese lugar que parece inviable, en el sur del conurbano, cuando residió en Argentina, junto a sus padres y que terminó de manera trágica. 

El padre de Su Nuam tenía un supermercado frente a la plaza de Glew y allí, en esa localidad, vivía junto a su hija y a su esposa en un monoblock, que no difiere tanto del edificio en que vive en la actualidad con sus abuelos.

Por circunstancias de la vida (un trabajo de traductora) debe volver a nuestro país. 

El viaje de vuelta será decisivo, entre otras cosas porque ocurre al poco tiempo de haber sucedido el asesinato de su padre, en medio de la crisis y los saqueos en Argentina del 2001. La acompañará su abuelo, Li An Bo, por medio del cual pudo conseguir el trabajo de traductora.

La niña empezará a transitar la adolescencia y su vestimenta, entre otras cosas los tacos altos del título, irán modificando su pensamiento y su forma de enfrentar lo que se viene.

Pero las preguntas, que tanto recorren la novela, no sólo son sobre su identidad. “¿Eso es la vida, finalmente? ¿Vivir lo inesperado, lo nunca soñado?”

El libro no sólo nos habla de la historia de una joven y su búsqueda. Nos interpela, además, sobre la escritura, ya que Su Nuam escribe un cuaderno del cual no se separa nunca y además, Jeanmaire nos cuestiona el uso del lenguaje a través de la incapacidad de la protagonista: “Ahora mismo, aunque me cueste el pasado y me cueste el futuro, y, algunas veces, también los géneros, y la diferencia entre el plural y el singular, lo único que pretendo es escribir en castellano, para no olvidar, acerca de la plaza de allá. La plaza de Glew”. De esa incapacidad no depende el entendimiento entre las personas. 

En tanto, el abuelo Li An Bo no sólo viene para acompañar a su nieta. Tiene que cumplir con la ceremonia del humo, y para eso nos cuenta el significado del humo en la cultura china y de su deseo de quemar las ropas de su hijo, para que el viaje que él emprendió hacia el más allá no lo encuentre desabrigado. 

Las preguntas promediando el libro aún no tienen respuestas y eso nos convoca a leer más y más. 

Continuar contando detalles sobre esta historia sería develar la esencia del libro, de las preguntas y de los cambios en la vida de Su Nuam y lo que la rodea.

El amor, la adolescencia (su tránsito, como el del viaje a través de tres continentes), el rencor (otro de los cuestionamientos de la protagonista) y su consecuencia, la venganza, son temas que circulan en la novela con economía de lenguaje, palabras justas y precisión exquisita.

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